Que no te dé culpa deber dinero: Por qué la insolvencia no define tu dignidad

En mi despacho, antes de hablar de números, balances o procedimientos judiciales, a menudo tengo que hablar de emociones. Veo a diario a personas honestas, trabajadoras y responsables que llegan con la cabeza baja, sin dormir y carcomidas por la ansiedad.

¿El motivo? Deben una cuota al banco, a una financiera o a la tarjeta de crédito.

Hoy quiero romper un estigma social que hace mucho daño. Veo a gente cometiendo actos verdaderamente graves sin remordimiento alguno, y mientras tanto, veo a padres y madres de familia angustiados por una deuda civil.

Quiero decírtelo claro: Deber dinero no te convierte en una mala persona. Es hora de sacudirse la culpa.

La vida no es una línea recta: Entendiendo la insolvencia

Vivimos en una sociedad que nos presiona para ser siempre productivos y exitosos. Pero la realidad es que la vida no es lineal.

Todos, absolutamente todos, pasamos por picos y valles. Una enfermedad, un divorcio, una pandemia mundial, una subida de tipos de interés o un despido improcedente son circunstancias que escapan a nuestro control. Caer en una situación de insolvencia es mucho más común de lo que crees. Es una estadística, no un fracaso moral.

El riesgo es parte del juego

Cuando un banco te presta dinero, sus analistas de riesgos ya han calculado la posibilidad de que no puedas pagarlo. Es parte de su modelo de negocio. Por lo tanto, si las circunstancias se tuercen y no puedes hacer frente a los pagos, estás ante un problema financiero que se resuelve con herramientas financieras, no ante un crimen que deba pagarse con tu salud mental.

Dignidad vs. Deuda: No confundas tu valor con tu saldo

Es fundamental separar quién eres de lo que tienes (o de lo que debes).

Yo siempre recuerdo esto a mis clientes: La dignidad se pierde por malas actitudes, por dañar a otros intencionadamente o por falta de ética, pero nunca por no poder pagar una deuda cuando no ha sido culpa tuya.

La vergüenza es una barrera que te paraliza. Te impide pedir ayuda, te aísla de tu entorno y empeora el problema. Soltar esa vergüenza es el primer paso para solucionar el conflicto económico.

España y la Segunda Oportunidad: Una herramienta poderosa

Afortunadamente, vivimos en un Estado de Derecho que ha entendido esta realidad. España cuenta con una de las herramientas más poderosas de Europa: la Ley de la Segunda Oportunidad.

Esta ley existe precisamente porque el legislador sabe que las personas merecen rectificar. Permite borrar las deudas y empezar de cero, devolviendo al ciudadano al circuito económico.

Un mecanismo para la Buena Fe

La ley no protege al estafador, protege al deudor de buena fe. Si has intentado pagar, si has sido honesto y la situación te ha sobrepasado, tienes derecho a acogerte a este mecanismo. No es un favor que te hacen; es un derecho que tienes.

Pierde el miedo y recupera el sueño

Si estás leyendo esto con un nudo en el estómago, te animo a cambiar la perspectiva. Esta situación es temporal. Las deudas son números en un ordenador, pero tu vida y tu tranquilidad son reales.

No dejes que la culpa te consuma. Estoy aquí para ayudarte a entender que hay salida, para acompañarte en el proceso legal y para recordarte que mereces ese renacer financiero tanto como cualquiera.

Pierde el miedo. Recupera tu dignidad.

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