¿Existe una deuda mínima para pedir la Ley de la Segunda Oportunidad? La verdad que no te cuentan

En el mundo de la abogacía, como en muchos otros sectores, a veces se confunden las «políticas de empresa» con la «ley». Y esa confusión hace que muchas personas pierdan oportunidades vitales para arreglar su vida.

Una de las mentiras más repetidas que escucho es: «No puedes pedir la Segunda Oportunidad porque tu deuda es muy baja. Necesitas deber al menos 15.000 o 20.000 euros».

Hoy quiero ser tajante contigo: En la Ley de la Segunda Oportunidad NO existe un mínimo legal de deuda para poder exonerar.

La Ley vs. La Rentabilidad del Despacho

La ley no establece ninguna cantidad mínima. El requisito es la insolvencia (no poder pagar), no el importe. Puedes ser insolvente debiendo 5.000€ si tus ingresos son muy bajos, o debiendo 500.000€.

Entonces, ¿por qué te dicen que no puedes? La realidad suele ser otra: ese despacho no trabaja por debajo de cierta cifra porque no le sale rentable.

Es lícito que cada negocio ponga sus normas, pero no es ético disfrazar una decisión comercial de requisito legal. Es importante decirlo claro, porque hay personas humildes, con deudas de 6.000 u 8.000 euros que las están asfixiando, que podrían beneficiarse de la ley y no lo hacen simplemente porque alguien les cerró la puerta con una información incorrecta.

La historia de Doña Carmen: Honestidad en estado puro

Para explicarte cómo trabajo yo, quiero compartir contigo una llamada muy especial que tuve esta semana. Llamé a Doña Carmen, una clienta entrañable, para darle la mejor noticia posible: «Carmen, ya está. El juez ha dictado el auto. Estás perdonada. Tu deuda ha quedado exonerada.»

Cualquiera esperaría gritos de alegría o alivio inmediato. Pero la primera reacción de Carmen no fue celebrar, fue preocuparse: «¡Ay, abogada! Qué alegría… pero escúcheme, que yo todavía le debo a usted las últimas cuotas de sus honorarios. ¡No se preocupe que yo se lo pago todo!»

Esa es la calidad humana de mis clientes. Personas que, en el momento de su liberación, siguen pensando en cumplir con su palabra.

Yo asumo el riesgo: Trabajo basado en la confianza

Ahí es donde le expliqué a Carmen algo que es un pilar fundamental en mi despacho.

A diferencia de otros sitios donde no mueven un papel hasta que has pagado todo el procedimiento, yo empiezo a trabajar desde que se paga la primera cuota.

  • Yo asumo el riesgo.
  • Yo redacto la demanda.
  • Yo presento el concurso.

Lo hago porque confío en las personas. Construyo relaciones jurídicas basadas en la confianza mutua. Si yo veo que eres un deudor de buena fe, sé que vas a pagarme mis honorarios en cuanto puedas, igual que sé que yo voy a luchar por tu libertad financiera.

A veces los procedimientos corren rápido (como el de Carmen) y la sentencia llega antes de que el cliente haya terminado de pagar mis plazos. Y no pasa nada. El trabajo se hace igual, el acompañamiento está ahí y el resultado llega.

Detrás de los expedientes hay personas

Estas conversaciones con clientes como Doña Carmen son las que me recuerdan por qué hago las cosas así, huyendo de la frialdad de los grandes «call centers» legales.

Detrás de cada número de expediente hay una familia, una angustia y una esperanza. Si tu deuda es «pequeña» pero para ti es una montaña impagable, no dejes que nadie te diga que no tienes derecho a usar la ley.

Si eres insolvente y tienes buena fe, la ley es para ti. Tenga el importe que tenga tu deuda.

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