Guía Práctica: Qué hacer si te llega una carta de un Fondo Buitre

Si te ha llegado una carta, un correo electrónico, un SMS o incluso una llamada de una empresa que no recuerdas reclamándote una deuda antigua, lo primero que tienes que saber es esto: el objetivo no es informarte, es presionarte. El modelo de negocio del fondo buitre no se basa en tener razón jurídica, sino en provocar miedo suficiente para que pagues sin preguntar.

Paso a paso de lo que tienes que hacer si te llega una carta de fondo buitre:

No llames, no contestes y no reconozcas la deuda:

La reacción más habitual es llamar “para aclarar”, y ese es exactamente el movimiento que esperan. Muchas de estas llamadas se graban y cualquier reconocimiento, aunque sea informal, puede perjudicarte. No confirmes datos personales, no expliques tu situación económica y no aceptes conversaciones telefónicas. Si hay algo que decir, que sea siempre por escrito y con control.

No des por hecho que la deuda es real o correcta:

Que una empresa te escriba no significa que la deuda exista, que sea tuya o que esté bien calculada. Los fondos buitre compran carteras enteras de deudas por cantidades ridículas y muchas vienen mal documentadas, incompletas o directamente infladas. Antes de asumir nada, hay que comprobarlo todo.

Exige que acrediten la cesión de la deuda:

Si no son el banco o la financiera original, tienen la obligación de demostrar que esa deuda ha sido legalmente cedida y que ellos son ahora los titulares del crédito. Eso se acredita con documentos, no con amenazas ni logotipos en una carta. Sin cesión válida, no hay legitimación para reclamar.

Revisa si la deuda está prescrita:

Este punto es clave y mucha gente lo desconoce. Una enorme parte de las deudas que reclaman los fondos buitre ya no son exigibles legalmente porque han prescrito. Tarjetas revolving, préstamos personales, créditos al consumo… que te escriban no reinicia el plazo. Solo determinados actos lo hacen, y uno de los más peligrosos es que tú reconozcas la deuda o firmes un acuerdo.

Analiza el importe con lupa jurídica:

Intereses desproporcionados, comisiones indebidas, gastos añadidos sin base legal, cifras que no coinciden con el contrato original. Es muy habitual que la cantidad reclamada no sea correcta. El miedo hace que muchos paguen números que jamás resistirían un análisis serio.

No firmes acuerdos de pagos «amistosos»:

Te ofrecerán descuentos, quitas rápidas y soluciones aparentemente razonables. Lo que no te dicen es que firmar un acuerdo puede reactivar una deuda prescrita, interrumpir plazos y dejarte atado durante años. El acuerdo fácil suele ser el peor acuerdo posible si no se analiza antes.

Diferencia una carta de un procedimiento judicial:

Una carta no es una demanda. Un SMS no es un embargo. Mucha gente paga pensando que “si no pago mañana me quitan la casa”, cuando en realidad no hay ningún procedimiento iniciado. Eso sí, hay que comprobar si existe un monitorio o una ejecución en marcha, porque ahí los plazos importan y no se puede mirar hacia otro lado.

Entiende la posición real de fuerza:

Ellos no compraron tu deuda por el 100 %. La compraron por una fracción mínima. Eso significa que, bien gestionada, la negociación suele jugar a favor del deudor, no del fondo. El error es negociar desde el pánico cuando la realidad jurídica es muy distinta.

Conclusión sobre los fondos buitres

Las cartas de los fondos buitre están diseñadas para acelerar decisiones malas. No buscan que entiendas tus derechos, buscan que pagues rápido y sin preguntar. La estrategia correcta no es correr, ni esconderse, ni pagar por miedo. Es comprobar, analizar y actuar con criterio jurídico.

Si te ha llegado una carta de un fondo buitre, no es el final de nada. Es el momento exacto de no estropearlo.

Un abrazo legal

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