En el ámbito legal, y especialmente cuando tratamos temas de insolvencia y deudas, la confianza entre abogado y cliente es fundamental. Sin embargo, hay una línea roja que, por ética profesional y por seguridad jurídica del propio procedimiento, nunca cruzamos en este despacho: el dinero no declarado o dinero en «B».
Es una duda que surge en muchas consultas, a veces dicha en voz baja o con eufemismos. Hoy quiero ser muy clara y transparente contigo sobre cómo afecta la economía sumergida a tu solicitud de la Ley de la Segunda Oportunidad.
¿De qué hablamos cuando decimos «Dinero en B»?
Para que no haya dudas, cuando hablo de dinero en «B» me refiero a cualquier flujo de capital que escapa al control de la Agencia Tributaria:
- Cobros en efectivo «bajo mano» por trabajos realizados.
- Ingresos en cuentas extranjeras no declaradas.
- Ventas de patrimonio sin factura ni registro.
Desde el punto de vista jurídico, ese dinero no existe. Y, al mismo tiempo, su tenencia y ocultación constituye un fraude. Por lo tanto, en mi despacho y en mis expedientes, solo trabajamos con dinero declarado, legal y fiscalizado.
El riesgo de la «Buena Fe»: Por qué ocultar ingresos te puede arruinar el proceso
La Ley de la Segunda Oportunidad es un mecanismo extraordinario, pero tiene una llave de acceso que no se puede forzar: la Buena Fe del deudor.
El juez va a perdonar tus deudas basándose en la premisa de que eres un deudor honesto que ha tenido mala suerte o ha tomado malas decisiones, pero que no oculta bienes ni ingresos.
¿Qué ocurre si ocultas ingresos en B?
Si durante el procedimiento (especialmente si hay un Administrador Concursal investigando tus cuentas) se detecta que tienes ingresos no declarados mientras afirmas ser insolvente:
- Se rompe la Buena Fe: Se considera que estás engañando al tribunal y a los acreedores.
- Denegación del EPI: El juez te denegará el perdón de las deudas.
- Consecuencias Penales: Podrías enfrentarte a delitos de alzamiento de bienes o frustración de la ejecución.
Por tanto, tener dinero en B no es una «ayuda extra»; es una bomba de relojería que puede hacer saltar por los aires tu única oportunidad de empezar de cero.
Mi política de transparencia: Ingresos reales y demostrables
Cuando un cliente se sienta en mi despacho, yo trabajo con la documentación oficial: declaraciones de la Renta, nóminas, extractos bancarios y certificados oficiales.
Si tienes deudas y cobras una parte en B, debes saber dos cosas:
- Ni el Estado ni tus acreedores lo saben.
- Yo tampoco necesito saberlo, ni puedo utilizarlo en tu defensa.
Mi trabajo es defenderte con la ley en la mano. Para que la Ley de la Segunda Oportunidad sea efectiva, debemos presentar una imagen fiel de tu realidad económica legal. Si tus ingresos oficiales no alcanzan para pagar tus deudas, la ley te protege. Pero esa protección se basa en la verdad documental.
Conclusión: Honestidad para un renacer real
Si estás pensando en acogerte a este procedimiento, mi consejo es que regularices tu situación en la medida de lo posible y juegues con las cartas boca arriba.
La tranquilidad de «no deber nada a nadie» incluye también la tranquilidad de no tener nada que ocultar a Hacienda. Si buscas una solución legal, ética y definitiva para tus problemas financieros, aquí me encontrarás. Trabajaremos con rigor, con tus ingresos reales y con la verdad por delante.
Así es como se consiguen los éxitos que duran para siempre.